Francés de nacimiento (Lyonnais), pero español de residencia desde principios de los años 80, ha vivido a caballo entre Cataluña y actualmente en Alicante. Desde pequeño se siente atraido por los olores que salían de las marmitas que manipulaba su madre. A los quince años comenzó los estudios y el duro aprendizaje de "Marmiton".
Ha pasado por los fogones de grandes restaurantes de Francia y de España como La Tour Rose (Lyon), Troisgros (Roanne). En el Bulli de Roses (Girona) estuvo durante cinco años como segundo y co-jefe de cocina junto a Ferràn Adrià.
Su amplio bagaje está lleno de premios y experiencia que se traduce en:
La Tour Rose, Lyon, 1* Michelin, Aprendiz.
Le Fedora, Lyon, 1* Michelin, Cocinero.
Troisgros, Roanne, 3* Michelin, Stage.
Michel Chabran, Pont d`Isere, 2* Michelin, Stage.
1982 comienza a trabajar en El Bulli de Roses, 3* Michelin, segundo y chef.
1987 - 1992 abre La Guardia, Xabia (Alicante).
1992 vuelve a Cataluña para dedicarse al asesoramiento de empresas hosteleras.
1994 - 2001 abre el restaurante Oligarum, Xabia (Alicante).
1997, Premio Turia a la mejor oferta gastronómica del año.
1998, Premio Costa Blanca de Turismo.
2001 abre, junto a Francisco Torreblanca GASTOEL.
Colabora con Juan Bosch, Cambrils, 1* Michelin, y con Ramon Parellada, empresario catalán y propietario de varios establecimientos.
Colabora con un programa de radio y tiene una página en la revista local de Xabia, "Xabia al día", (Tripartit de la Mar) y con dijousmercat.net.
Colabora en cursos para Médicos sin Fronteras, ayuda a Lobito (Angola) y con Amnistía Internacional.
Colabora con la red de CDT de la Comunidad Valenciana.
Trabaja en publicidad para empresas dedicadas a la alimentaria (catálogos, recetas, fotos, etc.).
Ha colaborado en varios libros, "Paco Torreblanca", el último libro de El Bulli, "El Vademecum de la Marina Alta" y el libro de "El Foie - Gras".
Después de apagar los fogones del Oligarum (Xabia), monta la empresa de consulting Gastoel, junto a Francisco Torreblanca y el hijo de este último Jacob, dedicándose a lo que él llama “sus labores”.
Cursos, asesoramiento, publicidad, diseños de platos y cartas, recuperación de cocinas tradicionales y populares, etc., es lo que convierte a Kristian en un gran conocedor de la cocina, tanto francesa como española, y es por ello que todos sus platos llevan el toque de buen gusto que sólo él sabe dar.